Desayunos Felices

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¡La Revolución del Desayuno!

Desayunos Felices tiene como objetivo cambiar tu vida diaria y ayudarte a comer más sano y equilibrado sin preocuparte por ello. Y, por supuesto, comienza con el desayuno, que es la comida en la que nuestros Desayunos son más consumidos, gracias en particular a nuestra gama dedicada.

Nuestros expertos en nutrición comparten sus secretos y consejos para un Desayuno de primera clase:

¿Es absolutamente necesario desayunar?


Después de un período de «ayuno» de 8 a 10 horas, la mayoría de nosotros necesitamos desayunar para recargar nuestras baterías y durar hasta el mediodía. Para otros, pueden omitirlo fácilmente y conformarse con un bocadillo de calidad por la mañana.

Como siempre, la regla número uno en nutrición es escuchar a su cuerpo y confiar en que sepa cuándo y cuánto comer. Por lo tanto, es mejor saltarse el desayuno que obligarse a tomar uno si no tiene hambre o a tomar un desayuno desequilibrado (demasiado rico en azúcares rápidos o alimentos industriales o procesados).

También tenga en cuenta que no desayunar no necesariamente lo expone a un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad. Sin embargo, esto requiere más esfuerzo y atención para equilibrar su consumo durante el resto del día.

Lo único no negociable es rehidratarse adecuadamente con bebidas calientes o frías (agua, café, té negro o verde, infusión, mate, rooibos….) con poca o ninguna azúcar. Los zumos de frutas (incluso puros o caseros) deben consumirse con moderación porque carecen de su valiosa fibra.

¿Por qué desayunar?


Para los que lo toman, el desayuno debe evitar cualquier sensación de fatiga intelectual o física y el famoso antojo de 10/11 horas (hipoglucemia) o el riesgo de lanzarse a opciones desequilibradas o nutritivas es muy alto.

¿Cuánta Energía nos da desayunar?


Un buen desayuno puede aportar entre el 20 y el 25% de la energía total del día, o entre 400 y 600 kcal dependiendo de sus necesidades (constitución, sexo, actividad física….).

Así que no tengas miedo de tomar un buen desayuno. Las calorías absorbidas en la mañana son mucho más propensas a ser gastadas que las que se consumen en el almuerzo o la cena. Pero al final, la calidad sigue siendo mucho más importante que la cantidad. No todas las calorías son iguales……

La Eterna Pregunta: ¿Qué desayunar?


El principal error es componer esencialmente una comida rica en carbohidratos (pan, bollería, mermelada, zumo de frutas). Este tipo de comida puede provocar antojos, cansancio o disminución de la atención.

La única regla real a tener en cuenta es componer un desayuno con un índice glucémico bajo que no cree un pico y luego un choque de su nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia).

Para eso, es muy sencillo:

Preferimos un aporte de proteínas, fibras y grasas buenas que ralentizan la absorción de azúcar en la sangre. Por ejemplo, semillas oleaginosas o semillas, aguacate, huevos o jamón / salmón ahumado, requesón o yogur vegetal (natural).

Elegimos carbohidratos complejos en cantidades moderadas (pan integral, cereales integrales como avena, muesli ligeramente edulcorado, frutas enteras con fibra, dátiles o frutos secos…) y limitamos todos los azúcares añadidos (azúcar, jarabe de arce o de agave, miel, compota…). Recuerde que el azúcar es azúcar. Algunas opciones «saludables» pueden ser un poco más ricas en vitaminas, minerales o fibra (y su índice glucémico más bajo), pero esto sigue siendo pura «azúcar añadida» que no necesitamos.

¿Cómo variar los Desayunos y organizarse?


Paradójicamente, el desayuno es la comida en la que estamos más motivados para comer sano y equilibrado (buen comienzo), pero esto no siempre se traduce en el plato debido a la falta de tiempo, planificación o ideas. Además, a menudo es la comida menos variada porque tendemos a tener hábitos muy fuertes (buenos o malos).

Nuestro consejo es tomar 3 o 4 desayunos típicos entre los que se puede alternar y los que siempre tiene a su disposición. Por ejemplo, se pueden alternar desayunos bastante dulces y desayunos bastante salados (huevos, aguacate para untar, jamón/salmón…). Desayunos sólidos y líquidos alternativos (Desayunos de proteínas…).

Si no tiene tiempo, piense en prepararse con anticipación. Las gachas de avena del día siguiente («avena de la noche a la mañana») o los Desayunos premezclados (frutas y verduras congeladas precortadas en bolsas de congelador) son perfectos porque están listos rápidamente y para llevar.

¿Qué hay de los Desayunos de Desayunos Felices en todo esto?

Nuestros Desayunos «Desayunos Felices» han sido especialmente diseñados con nutricionistas para ofrecerle una solución práctica, deliciosa y equilibrada. Creemos que no estamos lejos del desayuno ideal:

El formato a domicilio le permite tenerlos siempre a mano cuando los necesite. ¡Sólo llámenos y allí estaremos!
Pueden ser transportados y consumidos en la carretera o incluso en la oficina. Se pueden consumir varias veces si es necesario (la mitad por la mañana y la otra mitad a las 10 de la mañana).
Son ricos en proteínas vegetales (> 12g), fibras naturales (> 8g) y grasas buenas. Su índice glucémico es bajo.
Proporcionan una gran variedad de alimentos (de 8 a 12) y por lo tanto vitaminas / minerales, oligoelementos difíciles de reproducir con un desayuno casero.
Sus superalimentos le dan un impulso específico: vitalidad, inmunidad, concentración o incluso «buen humor».
Su formato garantiza que no se sobrecargue el sistema digestivo por la mañana.
Para saber más, descubra nuestra gama de desayunos completos.

Resumen de nuestros 10 consejos clave para Desayunar Sano:


El desayuno no es absolutamente obligatorio: es mejor saltarse el desayuno que tomar uno malo o forzarse sin tener hambre.
La rehidratación no es opcional (bebidas no endulzadas)
No tengas miedo de hacer un buen desayuno: apunta a entre 400 y 600 kcal dependiendo de tus necesidades. Estas calorías se gastarán rápidamente y le evitarán consumirlas en exceso más adelante.
Evite los desayunos ricos en carbohidratos: componga uno con un índice glucémico bajo.
Elija alimentos que sean nutricionalmente densos y satisfactorios, especialmente proteínas y grasas buenas. No descuide las opciones «saladas» (huevos….).
Incluya semillas oleaginosas y semillas por sus buenas grasas protectoras y fibras que satisfacen (como ingredientes, mantequilla o bocadillos).
Elija carbohidratos complejos y de calidad como granos enteros (avena) y/o frutas enteras (con fibra) para obtener vitaminas y minerales.
Limite todas las formas de azúcares añadidos, incluso los «saludables». El azúcar sigue siendo azúcar y ya consumimos más que suficiente sin añadir más….
Siempre tenga una opción rápida y conveniente para preparar o llevar para las ocupadas mañanas (avena del día siguiente, premezcla para Desayunos ….)
Varíe los placeres para evitar el cansancio y diversificar sus aportaciones. Alternar con 3 o 4 opciones siempre disponibles (dulce vs. salado, sólido vs. líquido…)

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